Las liquidaciones a favor de Hacienda crecen un 7,4% y superan por primera vez los seis millones

Una vez despedido el año, la Agencia Tributaria dio prácticamente por finiquitada ayer la liquidación de la Campaña de la Renta del ejercicio 2020, celebrada entre abril y junio de 2021, que ha estado claramente marcada por la irrupción de la pandemia de Covid. Uno de los fenómenos más paradójicos registrados en los datos publicados es que, pese a lo acuciante de la crisis económica desatada por el coronavirus, el volumen de declaraciones de IRPF con resultado a pagar a Hacienda se ha disparado hasta batir récords en número y porcentaje. La situación, que explica en parte el aguante de la recaudación frente a la debacle económica, se debe en buena medida a efectos secundarios de los paraguas desplegados para hacer frente a la recesión.

Conviene destacar, en primer lugar, que la Campaña de la Renta del ejercicio 2020 se cerró con un volumen inédito de declaraciones presentadas: 21,72 millones, un 2,86% más que en 2019 (y un 4,98% por encima de las de 2018). Del total, cerca del 65% fueron declaraciones con solicitud a la Agencia Tributaria de devolución de parte de los impuestos previamente retenidos. Sumaron 14,18 millones, un 1,97% menos que en el ejercicio anterior, mientras que la cuantía total reclamada ascendía a 10.508 millones de euros, un 6,1% menos que en la Renta de 2019. Cada beneficiario recibe, de media, 740 euros de devolución, frente a los 773 euros del año anterior.

Hasta la fecha, según informó ayer Hacienda, la Agencia Tributaria ha devuelto ya 9.906,9 millones de euros (94,3% del total solicitado) a 13,86 millones de contribuyentes (el 97,7% que lo han pedido), un descenso del 1,46% en volumen de respuestas y del 5% en la cuantía retornada frente un año antes.

En paralelo, las declaraciones con resultado a ingresar a Hacienda tributos adicionales a los ya anticipados vía retenciones fueron 6,06 millones, lo que supone un incremento del 7,41% frente al año anterior y del 13,25% en comparación con 2018. Suman un 28% de todas las declaraciones, la proporción más alta de la serie que recoge la Agencia Tributaria, teniendo en cuenta eso sí que las cifras de declaraciones a pagar e ingresar no coinciden con el total presentadas porque faltan por incluir las negativas y aquellas con renuncia a la devolución.

Hacienda les reclama 12.089 millones de euros (un 5% menos que el año previo), con lo que cada declaración favorable al fisco costará de media unos 1.995 euros, una cifra elevada pero inferior a los s 2.255 euros de 2019.

La evolución de estas cifras ha sorprendido incluso a la Agencia Tributaria, que antes de arrancar al Campaña de la Renta de 2020 estimaba que el número de declaraciones con resultado a pagar no superaría los 6 millones. La anomalía vino dada, principalmente, por el elevado número de Expedientes de regulación temporal del empleo (ERTE) que se pusieron en marcha durante el ejercicio 2020 para tratar de contener los estragos que la pandemia amenazaba con ocasionar en el mercado laboral y que llegaron a cubrir a 3,6 millones de trabajadores solo en el mes de abril de aquel año.

Hay que recordar que haber estado afectado por un ERTE no implica por sí mismo tener que pagar más impuestos. Sin embargo, el despliegue de estos expedientes sí que ha obligado a presentar la declaración de la Renta a 327.000 contribuyentes que por sus bajos ingresos no habrían tenido que hacerlo en un año normal. La exigencia rige para rentas anuales desde los 22.000 euros, pero el umbral baja a 14.000 euros si cobran al menos 1.500 de segundos pagadores más allá de la empresa para la que se trabaja, lo que incluye al Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), que abona las prestaciones de los ERTE a las que no se aplican retenciones y que el fisco exige controlar. Como resultado, parte de los trabajadores obligados a hacer la declaración acabó teniendo que pagar más impuestos por diferentes motivos.

Uno se da si los tipos de IRPF de su autonomía son más elevados que los nacionales, que se usan para practicar las retenciones, lo que obliga a saldar cuentas con el fisco. Otro es que las rentas de entre 14.000 y 18.000 euros están afectadas por un fallo del diseño del impuesto que dispara los marginales de este tramo. Finalmente, hay que tener en cuenta que el SEPE incurrió en un relevante número de errores efectuando abonos de más por los que el contribuyente debe tributar, aunque tenga que devolver. Estos factores hacen que haya más declaraciones a devolver si bien por cuantías menores que otros años.

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