El BCE reserva la artillería pesada para diciembre: "recalibraremos todos los instrumentos" de política monetaria

El avance descontrolado del coronavirus en la zona euro ya es una obviedad y el BCE se ha mostrado hoy dispuesto a actuar con determinación ante el impacto económico que tendrán las restricciones a la movilidad y los cierres parciales a la actividad que todos los gobiernos de la región están anunciando en los últimos días. Pero no por el momento. El BCE ha decidido en su reunión de hoy no mover ficha todavía, aunque insiste en que continúa preparado para ello si fuera necesario y sugiere que será en diciembre cuando adopte nuevos estímulos. Por delante queda una intensa tarea para crear el consenso en el BCE sobre cuál será el siguiente paso.

“En el contexto actual de riesgos claramente en aumento, el Consejo de Gobierno analizará cuidadosamente la información disponible, incluyendo la evolución de la pandemia, las perspectivas de desarrollo de una vacuna y del tipo de cambio”, aclara el BCE ya en el arranque del comunicado tras la reunión de hoy. Y añade que diciembre, cuando revise sus perspectivas económicas, será el momento de “recalibrar los instrumentos de política monetaria como sea apropiado”, con el fin de asegurar condiciones financieras favorables para apoyar la recuperación económica y de afrontar el impacto negativo de la pandemia en las perspectivas de inflación.

En la rueda de prensa, la presidenta del BCE ha sido contundente al afirmar que la actual oleada de la pandemia es "un desafío para la salud pública y la recuperación económica de la zona euro". Y ha reconocido que esa recuperación está perdiendo tracción, a un ritmo mayor de lo previsto, y que hay "un claro deterioro de las perspectivas a corto plazo", en especial por el retroceso de la actividad en el sector servicios. "Esperamos que noviembre sea un mes muy negativo", ha señalado Lagarde, sin precisar si habrá una nueva contracción en el PIB del cuarto trimestre en la zona euro.

La presidenta del BCE ha eludido detallar si, tal y como espera el mercado, habrá un nuevo incremento del plan de compras antipandemia, la principal herramienta empleada hasta ahora frente a la crisis por el BCE y cuyo posible incremento ya ha originado discrepancias internas en el seno de la institución. "En lo que estamos completamente de acuerdo es en que los riesgos son mayores y es necesario recalibrar los instrumentos", ha apuntado Lagarde. Según ha precisado, tal análisis "atañe a todos los instrumentos, no a uno solo" y ha recordado la rápida y contundente actuación del BCE en marzo. "Lo hicimos en la primera ola y lo haremos en la segunda", ha asegurado.

Eso sí, Lagarde ha querido aclarar que el siguiente paso no sería únicamente un aumento del programa de compras antipandemia. "En diciembre recalibraremos todos los instrumentos, no solo el PEPP. Identificaremos las fórmulas más óptimas", ha insistido. Y ha añadido que hay equipos de trabajo que analizan ya distintas posibilidades, en relación al volumen, a la duración de los estímulos o a la aceptación de colaterales, si bien en el Consejo de Gobierno de hoy asegura que no se ha discutido ningún cambio específico en ninguno de ellos.

Por delante queda por tanto un intenso debate hasta diciembre entre quienes creen que el BCE está ya al filo de abandonar la neutralidad en sus compras de deuda -ya que el plan antipandemia da la flexibilidad de favorecer a un país sobre otro, como ha sido el caso de Italia o España, con compras por encima del peso que tiene en el capital del banco central- y quienes sostienen que es necesario ir un paso más allá. "La unanimidad no es necesaria para tomar decisiones", ha advertido Lagarde. Así, por el momento, la visión compartida de forma unánime en el BCE es la gravedad del momento ante la segunda ola y que los contagios y las restricciones a la actividad son el factor determinante y más relevante en este momento para la política monetaria, según ha reconocido la presidenta del BCE.

La decisión de hoy del BCE era la esperada, si bien los inversores observan cada vez con más ansiedad el impacto económico de la pandemia y aguardan una señal clara de la institución de lanzamiento de nuevas medidas. Por el momento, el BCE mantiene sin cambios el despliegue de medidas que decidió activar en marzo, en el estallido de la pandemia, y que tiene como protagonista al plan extraordinario de compras, de una magnitud y flexibilidad sin precedentes.

Dicho programa se mantiene en los 1,35 billones de euros acordados en junio, de los que ya se han empleado más de 600.000 millones. Su duración será hasta al menos junio de 2021 y “en todo caso, hasta que considere que la fase de crisis del coronavirus ha terminado", según ha añadido hoy el BCE. Pero la segunda oleada de la pandemia y las sucesivas restricciones a la actividad, incluso los confinamientos aprobados en países como Francia (aunque de carácter más leve que en marzo), prometen hacer descarrilar la recuperación económica que se auguraba para final de año. En su actualización de previsiones lanzada en septiembre, el BCE mejoró su pronóstico del PIB para la zona euro de una caída del 8,7% al 8%, con un alza del crecimiento del 5% en 2021, estimaciones que la situación actual vuelve a poner en cuestión.

“El escenario base de nuestras previsiones no puede darse por hecho y la posibilidad de una doble recesión no puede descartarse aún, dado que las nuevas restricciones implementadas a lo largo de la zona euro ante el aumento de casos de Covid-19 elevarán de nuevo la incertidumbre para los hogares, las empresas y los bancos”, ha reconocido hoy mismo Kerstin af Jochnick, miembro del Consejo de Supervisión del BCE.

Junto al plan extraordinario antipandemia, el BCE mantiene las compras de deuda soberana por 20.000 millones de euros al mes y la dotación extraordinaria a este programa de 120.000 millones de euros adicionales hasta final de año, además de las constantes líneas de liquidez a la banca, incluidas las TLTRO, condicionadas a la concesión de crédito, con una bonificación del 1% para las entidades receptoras. Los tipos de referencia continúan en el 0% y la facilidad de depósito, en el -0,5%. Hasta diciembre, el BCE tendría margen para elevar las compras de su programa PEPP, que se mantienen en mínimos de agosto y de apurar el programa adicional en deuda soberana.

La cita de diciembre es vista como el momento en que el BCE volverá a actuar, con un incremento del plan de compras antipandemia de entre 400.000, según Goldman Sachs, y 600.000 millones de euros, según PIMCO, y su prolongación seis meses más, hasta finales del próximo año. El BCE anunciará en diciembre la actualización de sus previsiones económicas, que ya incluirán por primera vez las de 2023, y ya habrá tenido ocasión de calibrar, además del impacto económico de la segunda ola, el efecto de otras incertidumbres como el resultado electoral en EE UU o las negociaciones sobre el Brexit. "Son dos grandes riesgos geopolíticos que vigilamos claramente", ha concluido Lagarde.

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